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Hace una semana se llevó a cabo la ya tradicional colecta de Un Techo para Chile. En cada semáforo de Santiago pudimos observar universitarios muy “empilados” recolectando las donaciones. Mi primera reflexión fue la cantidad de jóvenes que están comprometidos con la causa de erradicar los campamentos en Chile para el 2010, pero también entendí que había que darle cierto crédito al fino trabajo de marca que ha desarrollado Felipe Berríos y sus colaboradores durante este tiempo.

Existen “compromisos país” cómo la política, el servicio social, la economía, la caridad, la lucha contra la delincuencia y la drogadicción, que nunca han sido muy populares entre los jóvenes chilenos sobre todo en las dos últimas décadas (en los años 70, existió un cierto fervor y  activismo político e ideológico por parte de los jóvenes que se fue “durmiendo” con los años). En términos relativos siempre se ha considerado más “cool” hacer deportes extremos que ir a construir medias aguas a Temuco, o viajar por el sudeste asiático que hacer un diplomado en políticas públicas.

Pero de un tiempo a esta parte el panorama ha cambiado. La razón: ciertos líderes sociales han entendido que para captar la energía, el compromiso y la creatividad de los jóvenes había que hablarles en su idioma y ofrecerles algo a cambio: desde darles “tribuna” a beneficios emocionales.

Ejemplos hay varios, Un Techo para Chile acotó su estrategia comunicacional: objetivos claros (2000 medias aguas para el 2000, fin de los campamentos para el 2010), retorno emocional objetivo (actividad que puedo realizar con mis amigos, que es compatible con un carrete tranquilo y donde puedo conocer a mi próxima polola),  y  por consecuencia un sentimiento de pertenencia social  altísimo, ya que si toda mi gente colabora con la causa, yo no puedo no estar.

Otro fenómeno digno de analizar es la tan “manoseada” y “desvirtuada política. Felipe Kast junto a un grupo de amigos, entendieron que los jóvenes sentían cierta incredulidad y apatía con la política, principalmente porque era una tribuna sólo para algunos (los mismos de siempre). Para revertir esta tendencia diseñaron una comunidad online llamada Política Stereo, que busca crear espacios para proponer y debatir distintos temas de interés, utilizando algo de tecnología (como define Kast) para que todos puedan participar de las conversaciones. (Eutanasia, gestión cultural, libre competencia, crisis energética, ley de transparencia, etc).

Existe otra comunidad llamada Víctimas de la Delincuencia (fundada por el abogado Gonzalo Fuenzalida), que busca acoger a todas las personas que han sufrido un robo o asalto, para que se puedan manifestar y presentar propuestas , haciendo pressing para legislar y reformatear políticas públicas sobre el tema.

El último caso emblemático es la apuesta que hizo el Conace, seleccionando la campaña de Leche2: “vuelve a ser inteligente”, y así hablar de la drogadicción con un mensaje más empático con los jóvenes.

La conclusión, es que existe una tendencia y un patrón de conducta, que cuando ciertos temas por más aportillados y trillados que estén, logran generar reacción en la medida que se construyan marcas sexy detrás y seduzcan a la audiencia. Hay muchas otras iniciativas como la inscripción electoral o vocaciones sociales y religiosas que perfectamente podrían ser trabajadas bajo esta línea.




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