Bibliotecas Digitales

¿Bibliotecas Vacías?
No es novedad afirmar que los niños de hoy están completamente inmersos en el mundo de la tecnología. Prácticamente nacen sabiendo ocupar computadores, celulares o cámaras fotográficas, sin tenerle miedo a ningún nuevo “gadget” que aparezca en el mercado. Tienen perfiles en todos los sitios web existentes y no tienen ningún problema en exponer sus vidas en cualquier red social, ya sea compartiendo fotografías, pensamientos o sus sitios favoritos en la web.
De esta nueva generación se ha hablado en todos lados; diarios, revistas, sitios Web y noticieros dedican sendos reportajes tratando de revelar las claves para entender a estos que serán los líderes del mañana. También vale la pena revisar el último Indice Generación Digital, que muestra la altísima penetración de internet en los escolares chilenos.
Pero a veces pareciera que esta realidad tan evidente no es visible para uno de los actores más relevantes e influyentes en la formación de estos niños: los colegios.
Hace algunos días la profesora de un reconocido colegio particular de Santiago me contó con gran placidez que en su establecimiento habían tomado una decisión: eliminaron definitivamente todos los computadores de la Biblioteca. De esta forma, los niños no ocuparían más Internet y de paso, volverían a aprender a buscar en un diccionario “como se debe”, y no solamente digitando en Wikipedia la palabra que desean encontrar. Cuando me lo contó, no lo podía creer, porque creo que hoy una biblioteca sin computadores conectados a Internet, es como una biblioteca sin libros.
Poco y nada sé de teoría de la educación, pero desde un punto de vista de marketing, los colegios no están poniendo atención ni al comportamiento de su grupo objetivo ni al entorno en el cual se desenvuelven.
Sin lugar a duda, Internet cambió para siempre las reglas del juego. Por un lado Google, con su proyecto Google Books se propuso digitalizar toda la literatura existente en la tierra. Otro ejemplo es Wikipedia, la enciclopedia gratis cuyos artículos son creados por los usuarios, tiene más de 10 millones de artículos y 275 millones de lectores al mes. Su contraparte en cambio, la clásica enciclopedia Britannica, tiene 112 mil artículos y no más de 200 mil lectores. Las cifras hablan por si mismas.
Hoy es posible replantear los modelos de aprendizaje como nunca antes, todo gracias a la tecnología. En la última edición de la revista Wired, aparece un reportaje llamado “The Future of Reading”, donde el autor se refiere a Book Glutton, un sitio web donde hay más de 1.660 libros enteramente digitalizados a libre disposición. El sitio desarrolló herramientas que permiten no solo leer online, sino que formar grupos de lectores, discutir en línea o hacer comentarios sobre algún pasaje específico, generando verdaderas conversaciones alrededor de los libros.
La tecnología todavía es vista como una amenaza por muchas personas, pero no se dan cuenta del potencial infinito que tiene. La educación de un niño no solo puede verse beneficiada con el correcto uso de ésta, sino que puede ser altamente superior a la que históricamente se ha impartido. En este ámbito, pienso que la clave no está en ir contra la corriente y obviar el entorno de los niños. No digo que las bibliotecas dejen de comprar libros, pero tampoco que tomen medidas como la erradicación de los computadores de las bibliotecas, con lo que solo lograremos que los niños nunca más entren a una.
(Foto vía one more hour)
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