Kuntsmann y el cuidado de la marca.
Alguna vez en Brujas, Bélgica, arrendé una bicicleta y recorrí todos los bares que pude probando distintas cervezas, era el lugar correcto para hacerlo, Bélgica es uno de los países con mayor cantidad de marcas y variedad de tipos de cerveza. Una de las cosas que más me llamó la atención es que cada cerveza tenía su vaso especial, desde copones hasta garzas, pasando por vasos, pintas, shops, incluso unos con forma de matraz, que me recordó esas interminables clases de quimica. Vasos congelados o tibios dependiendo de cada cerveza, incluso distintas formas de verterla dentro del vaso, hacían que cada una fuera una experiencia diferente, dando un rasgo de personalidad y carácter único a cada marca.
Es cierto que nuestra industria cervecera no es comparable a la Belga, Aunque es bastante grande y variada, especialmente con la arremetida de las cervezas artesanales desde hace un par de años. Por lo mismo me llama la atención como en el mercado local, las marcas no aprovechan la oportunidad de posicionarse en la mente de los consumidores cuidando un poco la forma en que su producto se sirve en los restaurantes y bares. Parece que la mayoría de los productores piensa que el trabajo termina al entregar las cajas de cerveza en la puerta trasera del local.
La foto de este Post la saqué en un restaurant hace un par de días, y es una postal que se repite miles de veces en cientos de locales. En este caso la Kuntsmann tiene un mejor producto, logra cobrar más por él, tiene una marca asociada a atributos potentes: calidad, sabor, historia, sur de chile, tradición. Sin embargo en la recta final, en el momento de la verdad, permite que se le meta Cristal en la mesa. Y ahí estoy yo, luego de la primera cerveza, pensando que tal vez en la segunda me pida una Cristal, total, es lo mismo…
PD: Si ud. piensa que este post es un capricho del autor, dese una vuelta por aquí.
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MUY BUEN POST